Día en el campo

Día en el campo

De vez en cuando apetece salir de la ciudad, huir del mundanal ruido e incluso perderse un poco en parajes montañosos desconocidos.

Urbanitas o no, todos necesitamos de vez en cuando un cambio de aires con el que ver las cosas desde otra perspectiva y “cambiar el chip”. Si eso además lo hacemos mediante una comida familiar, con un bonito paisaje de fondo, yo creo que no se puede pedir nada más.

Los adultos cocinando, poniendo las brasas y recogiendo leña, los niños jugando al aire libre y pasando tiempo juntos, mi hermana y yo de un lado para otro haciendo de pinches y al mismo tiempo entreteniendo a los niños… una comida familiar típica pero en un paisaje mucho más bonito ¿no?

Este tipo de días en el campo en mi familia tiene lugar algunos domingos. Son geniales pero todos terminamos más que agotados, incluso los perros, que vuelven a casa sin hacer ningún tipo de ruido, profundamente dormidos.

Es cuando llegamos a casa cuando nos damos cuenta de lo cansadísimos que estamos, y de la de manchas que hemos conseguido recolectar, de césped, de barro y, a veces, si alguno de los enanos se cae, de sangre incluso.

Eso sí, yo las comidas en el campo en familia no las cambio por nada,  ¿y vosotros?