¡Mamá me independizo!

¡Mamá me independizo!

El momento de abandonar el nido ha llegado finalmente, ¡por fin!. Mi primera reacción fue de total y absoluta felicidad, no podía parar de pensar que iba a tener mucha más libertad y que esto de las tareas del hogar no podía ser tan complicado como me lo pintaban mis amigas si mi madre trabajaba, limpiaba la casa y además la sobraba tiempo para ver su novela todos los días.

Pero como suele ocurrir, no es tan sencillo como parece. Llegué a mi nueva casa y me encontré ante una lavadora realmente complicada, la necesidad de ir a comprar muchísima comida y la certeza de que sólo sabía cocinar huevos fritos, pasta y sopa.

Es cierto que hay excepciones para todo, tengo amigas que llevan mejor su casa que sus madres, y otras que simplemente vuelven a casa todos los viernes con los tuppers vacíos y se los vuelven a llevar el lunes llenos, sin duda otra forma de verlo ¿no?

¿Cómo me he adaptado yo? Lo primero es tranquilizarse, preguntar a tu madre cómo poner la lavadora no es un delito e investigar en Internet algunas recetas que no sean huevos fritos con algo también ayuda.

Si tenéis muchas más dudas a continuación os dejo algunos enlaces realmente útiles, más que nada por si no os apetece llamar a vuestra madre para preguntarla por todo.

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